El inicio: Un robo frustrado y una fuga desesperada Todo comenzó cuando los delincuentes intentaron asaltar a un policía que se encontraba de civil. Tras un breve intercambio de disparos donde uno de los ladrones resultó herido, la banda inició una huida frenética. El choque: Chapa, fierros y un milagro familiar La persecución se extendió por casi 4 kilómetros hasta que, en una esquina de Rafael Castillo, un patrullero intentó bloquearles el paso. El resultado fue un estruendo que sacudió al barrio: el Peugeot y el móvil policial salieron proyectados contra una casa, quedando el auto particular literalmente montado sobre el patrullero. El dato escalofriante: La familia propietaria de la vivienda se encontraba jugando en el patio minutos antes. Decidieron entrar a la casa justo antes de que los vehículos derribaran la pared del jardín. Desenlace y detenidos Tras el impacto, los delincuentes intentaron escapar a pie cubriendo su huida a los tiros. Un oficial resultó herido y quedó tendido en el asfalto durante el enfrentamiento. Finalmente, la policía logró capturar a dos de los sospechosos, mientras que el barrio quedó sumido en el shock por la destrucción de la vivienda y la violencia del episodio.